Espacios Vs Escenarios y Ambientes de Aprendizaje

Por Amalia Boccolini

Hablar de “Espacios”, no es lo mismo que hablar de “Escenarios” y menos aún hablar de “Ambientes de Aprendizaje”. Algunos autores toman estos términos como sinónimos, sin embargo, el espacio es representativo, esencialmente, de lo físico, tangible, más bien fijo, no siempre fácil de modificar.

Depende en gran parte de la institución y en menor medida del docente. (E. Meier – Propuestas de Especialización 2015 – UTN). Así es como la escuela percibe el espacio: un lugar físico que ocupan los docentes y sus estudiantes en la institución educativa.

Sin embargo, Calmels (2011) aporta una definición para reflexionar acerca del espacio, donde hace referencia a la etimología de la palabra, y expresa que espacio significa estadio o campo para correr.

De esta forma, relaciona de forma estrecha al espacio con la capacidad que poseen los cuerpos de trasladarse o de moverse, poniendo en clave de pregunta si es válido concebir el espacio como algo fijo, alejado del movimiento, y, por ende, si es correcto entender al aprendizaje alejado de la posibilidad de moverse.

Además, el autor, marca una espaciomatematicodiferencia entre lo que se concibe como “ocupar un espacio” y “habitar un espacio”. Lo primero tiene que ver con la presencia del cuerpo en un lugar, mientras que lo segundo, es algo más profundo, tiene que ver con la extensión de ese espacio a través de alguna de las manifestaciones corporales, como son la mirada, el olfato, la escucha, la actitud postural: un gesto, la proyección de una acción, la preparación de un acto.

Al hablar de espacio, y de sujetos que lo habitan, estamos haciendo lugar a la concepción de escenario: un espacio físico o virtual en el que se involucra la presencia de sujetos que se desenvuelven de forma aislada o con otros.

A diferencia del espacio, y del escenario, el “ambiente de aprendizaje” se concibe dinámico, intangible y fácil de modificar, no depende en sí de la estructura institucional, sino de las personas que lo habitan.

Crear un ambiente para aprender, depende de los sujetos. Las TIC pueden favorecer oportunidades inéditas para enriquecer los escenarios educativos posibilitando la creación de entornos de desempeño que favorezcan el desarrollo de la creatividad integrando ambientes tradicionales con otros enriquecidos tecnológicamente. (E. Meier – Propuestas de Especialización 2015 – UTN).

El término ambiente en su acepción más amplia, integra al espacio, el tiempo y lo que las personas hacemos (en y con él) desde cuatro dimensiones:

· Dimensión Física. (Qué hay y cómo se organiza.)casaicono
· Dimensión Espacio-Temporal. (Dónde y cuándo se utiliza.)alarmclock_alarm_9604
· Dimensión Funcional. (Cómo se utiliza y para/por qué.)tuercaicono
· Dimensión Relacional. (Quiénes y en qué circunstancias se relacionan.)relacionesicono

Queda claro entonces, que un ambiente de aprendizaje, es mucho más que un espacio: integra escenarios y tiempos, donde se relacionan los sujetos involucrados, más allá de sus cuerpos, desde sus percepciones, sus afectividades. Un espacio para habitar, y no sólo para ocupar, donde los sujetos pueden sentir que pertenecen y que se va transformando y reconfigurando con el accionar de sus integrantes.

transformar la escuela

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Fabricando historias: “Narrativa Transmedia”

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Infografía de Alfredo Vela

 

Por Amalia Boccolini

“Somos fabricantes de historias. Narramos para darle sentido a nuestras vidas, para comprender lo extraño de nuestra condición humana. Los relatos nos ayudan a dominar los errores y las sorpresas. Vuelven menos extraordinarios los sucesos imprevistos al derivarlos del mundo habitual. La narrativa es una dialéctica entre lo que se esperaba y lo que sucedió, entre lo previsible y lo excitante, entre lo canónico y lo posible, entre la memoria y la imaginación”
Jerome Bruner

La Narración Transmedia es un tipo de relato donde la historia que se pretende contar, se desarrolla o divide en diferentes plataformas y/o formatos, cada una cuenta una parte y se forma un relato coherente.

Al igual que una historia se puede dividir en capítulos o episodios, una historia transmedia, se cuenta en partes publicadas en diferentes formatos/dispositivos: libro, blog, historieta, un videojuego, una película…

Carlos Scolari (2015) expresa que Hoy vivimos un Bing Bang de la comunicación: nuevos medios, nuevas prácticas, nuevas audiencias” , y la educación es esencialmente comunicacional. Desde siempre, los seres humanos demostramos una imperiosa necesidad de comunicarnos, y el S21, encuentra en esta sociedad, su mejor contexto. Nos construimos a través de conocimientos, pero también en la interlocución, en la relación con el otro, en el diálogo, en la comunicación, y así también, se construye esta sociedad que luce hiperconectada.

Poco queda de formas lineales y verticales, en las experiencias que actualmente vivencian los sujetos. Traigo entonces, el enfoque del Aprendizaje Rizómático, y transcribo las palabras de Mariana Ferrareli  que explica el Rizoma como redes de multiplicidades y pluralidades: “Rizoma es pluralidad y multilinealidad; es el nodo que se expande en todas direcciones para ser nodo nuevamente y construir expansión. Rizoma que se dispersa…. abarca espacios y no se detiene. Rizoma que es incertidumbre y tiempo. Rizoma es pluralidad y multilinealidad; es el nodo que se expande en todas direcciones para ser nodo nuevamente y construir expansión. Rizoma que se dispersa… Abarca espacios y no se detiene. Rizoma que es incertidumbre y tiempo”.

En ese mundo de rizomas, de multiplicidades, aparece también una nueva ecología que Carlos Scolari llama “Ecología de los Medios“. Qué mejor que escuchar al investigador rosarino contarnos de qué se trata esto:

Es estaEcología de los Medios“, la que dio lugar a nuevas formas de narrar, de contar historias, de ver el mundo tal como se presenta y también de imaginar nuevas posibilidades. Entonces, podemos mirar un poco más en profundidad de qué se trata esto de la “Narrativa Transmedia” y encontrar cuál es su importancia en el contexto educativo.

Enlaces recomendados:

¿Te imaginás tu clase desde una perspectiva transmedia?

Marcadores Sociales Vs. Curación de Contenidos.

1403804_47294834Por Amalia Boccolini
Internet nos revela un sinnúmero de opciones a la hora de buscar un contenido específico en la Web. Esta sobrecarga informativa, llamada infoxicación, pone de manifiesto la necesidad de generar estrategias que le permitan al usuario seleccionar aquella información  que considera más adecuada para su objetivo.
Los Marcadores Sociales, se presentan entonces, como servicios en línea, que facilitan el acceso a sitios, materiales, recursos, herramientas, y permiten su filtrado, organización y/o categorización haciendo uso de etiquetas o “tags“, para recuperarlos cuando se considere necesario.
La lógica de trabajo se condice con el procedimiento que se realiza cuando se guardan enlaces web en la sección “Favoritos” de los navegadores como Chrome, Mozilla, etc.
La ventaja de los Marcadores Sociales, es permitir que la información  elegida, esté disponible en cualquier lugar y en cualquier momento, desde cualquier equipo conectado a Internet.
Además, es posible también, compartir nuestra selección con otros usuarios, invitarlos a seleccionar, organizar y etiquetar la información juntos. El proceso de etiquetado colaborativo genera un sistema de organización denominado folksonomía: folk (gente, pueblo) y taxonomy (taxonomía, clasificación), acuñado por Thomas van der Wal en un debate sobre arquitectura de la información. Etimológicamente, folksonomía significa “clasificación realizada por la gente”. La folksonomía surge entonces, cuando varios usuarios colaboran en la descripción de un mismo material informativo, pudiendo utilizar múltiples palabras claves, pero que encuentran coincidencias en relación a lo que describen.

La curación como “proceso” genera un nuevo conocimiento. Conjuntamente con la elaboración y la difusión de la información, dejamos nuestra huella digital en la web. La cura de contenidos, no es una simple recolección de enlaces interesantes. Es más que eso. Consiste en un proceso más profundo que exige búsqueda, selección, análisis, reflexión, síntesis y evaluación de esos hallazgos.

En el siguiente cuadro pueden observarse las diferencias:

 

Criterio

Recolección
Marcadores Sociales
Curación de Contenidos
Nivel de Pensamiento Clasificación Pensamiento crítico, síntesis y evaluación.
Procesos No hay mucha profundidad en el proceso de selección; algo aleatorio Lectura, síntesis, interpretación, evaluación de tema y contexto, disciplinado, útil, en contínuo proceso de investigación.
Organización – Cómo se relacionan los recursos Temático Temática y contextual, aplicación en el “mundo real”, ejemplos.
Evaluación El contenido resulta del interés del colector, el asunto y la cantidad. Cumple con un propósito de aprendizaje que involucra al colector con su audiencia. Importa la calidad del texto.
Audiencia No se comparte necesariamente. Organiza, realiza notas, y publica en algún espacio disponible para el público en general. Comparte más allá de un curso particular.
Definición de Curaduría en Educación por Nancy White es bajo licencia de Creative Commons Reconocimiento 4.0 Licencia Internacional .

¿Cómo lo usarías con tus estudiantes?

¡Seguimos recolectando favoritos y curando contenidos!

Crear hoy la escuela de mañana

“Es importante que los niños se sientan involucrados en una actividad que resulte significativa e importante para la sociedad, y por la cual ellos sientan verdadero interés.” 
Seymour Papert (1995)

La escuela de cara a los tiempos modernos nos desafía a comprender que los niños y jóvenes de esta generación son muy diferentes a los de otra época. La relación sujeto-computadora ha gestado nuevas identidades, nuevos relaciones y nuevas formas de aprender. El ser humano ha traspasado la pantalla para convertir las redes de computadoras en grandes redes de personas: conversando, interactuando, compartiendo, construyendo. Juntos.

Los niños y jóvenes del siglo XXI viven insertos en un contexto digital, un contexto hiperconectado. Aún los menos favoridos económicamente cuentan con algún medio o dispositivo para establecer contactos virtuales con otras personas, ya sea por medio de la telefonía celular, por la cercanía de un cyber, porque lo ven en la escuela, o simplemente por contactos con personas con acceso a dispositivos de esta índole.

11902499_10207390641828405_5050327275861087096_nLa tecnología desafía a la escuela a tal punto, que, con una computadora, jóvenes y niños, han sido capaces de autogestionar su propio aprendizaje,  y hasta se han iniciado en la investigación convirtiéndose en productores de sus propios contenidos digitales. Tal es el caso del joven argentino Gino Tubaro, que con tan sólo 18 años,  le facilitó la vida a un niño de 11 años, al crear una mano ortopédica con ayuda de una impresora 3D. O el caso del niño indio, que con 9 años de edad, diseña una aplicación para Iphone con el objetivo de ayudar a los estudiantes a aprender las tablas de multiplicar.

La revolución tecnológica que estamos transitado, ha provocado que la escuela deje de ser el único lugar donde se legitima el saber. Esto es sin dudas significativo, ya que los niños aprenden no sólo de su contexto inmediato, no aprenden sólo de la escuela, sino que aprenden “del mundo“, y lo hacen investigando y estableciendo conexiones, y por lo general, construyen motivados por un fin solidario.

Si los niños y los jóvenes hacen cosas diferentes fuera de la escuela, ¿qué impide que puedan hacerlo dentro? ¿Pondría esto en peligro la labor docente?

No, si el docente es capaz de ver la veta que se está abriendo, para repensar su rol, su práctica, y acercarse más a la forma de conocer que tienen sus estudiantes: “…tenemos que aprender a explotar la conexión, la relación, el vínculo para generar nuevas ideas. Porque la riqueza de ideas surge de la mezcla, no de la separación“. (José Cervera, 2011)

Para seguir reflexionando, comparto este interesante video que nos ofrece Redes Educación, donde Richard Gerver expresa su reflexión acerca de “Crear hoy la escuela de mañana“:

¿Hacia dónde va la escuela?

por Amalia Boccolini

“Si enseñamos a los alumnos de hoy, como enseñábamos ayer, les estamos robando el futuro.”
J. Dewey

Poder despertar en nuestros niños lo que tienen dentro de sí, haciéndolos partícipes de una “experiencia consciente“, una experiencia que mueva al extremo los sentidos, es hacia donde debemos poner la mirada. Algo de esto nos cuenta el Prof. inglés Sir Ken Robinson:

transformar la escuelaEl filósofo francés Michel Serres (2013) dice que, para transformar la escuela, es necesario escuchar el ruido de la demanda, aquello que la sociedad está pidiendo, que está haciendo. Mirar el nuevo movimiento de los cuerpos. Los cuerpos no se alinean, se distribuyen, se desparraman, y frente a una computadora, o dispositivo móvil, los cuerpos no toman postura de pasajero, toman postura de conductor. Vale entonces, hacer explicito en la escuela, el futuro que implican las nuevas tecnologías, y entenderlas como parte de la voz de la demanda y del movimiento de los cuerpos del nuevo ciudadano.

Los ambientes con alta disposición tecnológica le brindan al educador,  la oportunidad de crear una atmósfera creativa, independientemente de qué materia se imparta. Enseñar y aprender, movilizando casi todos los sentidos. Porque hablar de nuevas tecnologías, implica hablar de estímulos multisensoriales. Estímulos, que aprovechados intencionalmente por un educador, puede “motivar, “despertar la imaginación” y la “creatividad” en los estudiantes.

Necesitamos que los profesores se atrevan a desafiar la rutina del trabajo diario, que generen ambientes sensoriales, de comunicación, donde los alumnos se sientan acogidos, estimulados para expresar sus ideas, sus pensamientos, sus emociones, sus sentimientos, y que esto, se asuma como parte del proceso de aprendizaje.

Propiciar una relación con los alumnos en la que se sientan libres para preguntar, aceptar opiniones diferentes,  estimular la participación, y tolerar el error como parte del proceso de aprendizaje. Es esencial desarraigar de la mente y el sentimiento de los estudiantes, el temor al fracaso, ya que esto impide que tomen riesgos para seguir intentándolo o emprender otro proyecto. Uno de los ejemplos más conocidos es la perseverancia de Thomas Alba Edison, que logró perfeccionar la lámpara de incandescencia luego de 9.999 intentos ¡Qué difícil nos la veríamos si no lo hubiera intentado una vez más!

Paulo Freire, nos dice en su libro “Por una pedagogía de la Pregunta”, que a pesar que las viejas ideas insistan en quedarse, los educadores debemos reinventar la educación, y esto exige imaginación, competencia y gusto por el riesgo: “la transición exige que la educación se revolucione, se reinvente, en lugar de sólo transformarse.”

Para reinventarnos, debemos entender las instituciones como instituciones que enseñan, pero también como instituciones que aprenden. Comprender que no tenemos el conocimiento absoluto, nos permite salir de la rutina de que todas las cosas ya fueron dichas y asumir el riesgo, el error, la curiosidad y la pregunta. Por ende nos permite crecer.

¿Nos arriesgamos juntos?